
Lenguaje y linguística
Clase Introducción al estudio del lenguaje
Apuntes acerca de la visión lingüística del lenguaje (Benveniste).
Iván Islas; octubre, 2005.
El lenguaje para la corriente lingüística está entendido como una facultad. Como una posibilidad de todo ser humano, algo en potencia. Esta facultad se concretiza en diversas manifestaciones, dentro de las cuales –y de mayor evidencia—encontramos a la “lengua” (el sistema más acabado). La lingüística ha sido la “ciencia” que, del S. XIX a la fecha, ha dedicado sus esfuerzos por estudiar al lenguaje y, se podría decir, abordarlo y evidenciar a éste como un elemento primordial en la vida del hombre –como ente social—.
La lingüística tuvo sus antecedentes en la filología y en la gramática comparada. Se trataba de estudiar el texto en el primer caso, y la comparación de la reglas de las diferentes lenguas en el segundo. La reflexión lingüística que hace Saussure sobre el fenómeno lingüístico siempre estuvo influenciada por la pretensión de fundar o descubrir esa ciencia que se encargaría de estudiar al lenguaje. De allí que se desprendiera la pregunta: ¿Cuál es el objeto de estudio de la lingüística? Cuenta Benveniste que Saussure se esforzó casi toda su vida intelectual por decirle al lingüista qué es lo que hacía. De allí se desglosaron algunos asuntos básicos que persiguió Saussure y que hoy en día se han vuelto clásicos de la perspectiva lingüística como: La naturaleza del signo lingüístico, los diferentes ejes según los cuales hay que estudiar a la lengua, la manera en que se nos presenta, etc. El estudio sausseriano, que sería expuesto a través de la difusión de sus lecciones –él ni siquiera tuvo la intensión de elaborar un texto formalmente--, es esa pretensión de afirmar que la lengua es el objeto de la lingüística.
Esta pretensión cientificista hizo construir a los lingüistas todo un aparato teórico metodológico que propició orientaciones distintas, una de ellas fue el llamado “estructuralismo”. El estructuralismo tuvo una relación estrecha con la lingüística; proveniente de él, conocemos la idea de mostrar las piezas del juego –en este caso de la estructura de la lengua— y las relaciones que establecen estas piezas. Otra de las preocupaciones estructurales fue la intensión de averiguar las condiciones básicas de dichas relaciones. El estructuralismo nace de esta reflexión sobre la lengua (una visión del lenguaje particular) que posteriormente (y con consecuencias no muy afortunadas) se quiso trasladar (como método) a otro tipo de realidades, como lo han sido las interpretaciones de los fenómenos sociales.
En contraste al estructuralismo lingüístico apareció en escena Chomsky, quien consideró a la lengua como producción. Lo cual se distancia enormemente de los lingüistas clásicos, quienes siempre han tenido que partir de datos tangibles, lo que de la lengua se tiene registrado. Lo cierto es que recientemente las posiciones han variado, el lingüista es consciente, y sobre todo hablando de Benveniste, de que la lengua se actualiza en cada momento. Y cito de Benveniste: “Todos los hombres inventan su propia lengua en el instante y de manera distinta, y cada vez de modo nuevo. Lo que Chomsky quiso decir es que “hay una organización propia del hombre para constituir la lengua, por tanto, la estructura específica pasa a segundo plano. La lengua es convencional, aunque pareciera algo que aprendemos naturalmente. Nuestra lengua se adecua a lo que necesitamos, a los objetos con los que interactuamos. Y dice Benveniste: “no hay dos lenguas que organicen las cosas de la misma manera, y lanza la pregunta: ¿difieren a caso los ojos?
Los alcances de la lingüística parecían interminables. Se decían que éstos nos llevarían a la causa, al origen del lenguaje, y finalmente a hablar del espíritu humano. Qué va. Benveniste es realista y dice: “la idea de que el estudio lingüístico resolvería el lenguaje como producto de la naturaleza no puede ser sostenida hoy”. Y lo contradice la evidencia de que “ninguna lengua es separable de una función cultural”.
La lingüística evidencia algo: el hombre inmerso en el lenguaje. A través de sistemas de signos el ser humano se relaciona con otros, establece vínculos, elabora leyes, juega, efectúa ceremonias, traducciones, etc. La lengua es uno de esos sistemas, y para los lingüistas el más acabado, un modelo. Para nosotros, no el único.
// posted by Iván Islas (1976) @
12:32 am