Saturday, January 14, 2006

Lineamientos para entrega de trabajo final

Lineamientos del trabajo final para las asignaturas: Introducción al estudio del lenguaje, Teorías del discurso y Semiótica.

Se trata de un breve ensayo en el que problematicen a propósito de un tema y lo relacionen con las ideas de alguno de los autores vistos en clase.

El trabajo deberá tener la siguiente estructura básica:

Introducción.- En uno o dos párrafos, exponer de manera concreta cuál fue la pregunta clave o la hipótesis que movió a su escrito y qué autores o ideas de los autores han decidido retomar para su argumentación.

Cuerpo o desarrollo.- En máximo 4 cuartillas argumentarán a propósito de su hipótesis o pregunta. Es decir, sostendrán lo que afirmaron en su introducción a través de ideas de los autores vistos en clase. Si se cita a un autor o se comenta, se tendrá incluir la referencia respectiva.

Conclusión.- En uno o dos párrafos exponer la respuesta concreta a la pregunta o el resumen de nuestra argumentación. Si hubo algún problema en el ejercicio, se deberá hacer explícito. Si hay asuntos que quedaron pendientes o nuevas inquietudes sobre el tema, también tendrían que plasmarse. La conclusión no es de nueva cuenta argumentar.

Por favor, sin portada, sólo sus datos en la parte superior derecha. La tipografía tendrá que ser Times New Roman (tamaño 12), a renglón y medio. Separar párrafos con sangría, incluir bibliografía y anexos en su caso.

La entrega se realizará por mail y la fecha se dará a conocer en la última sesión de cada una de las asignaturas. El archivo lo tendrán que nombrar como el siguiente ejemplo:

ivan_islas_lenguaje_trabajo_final

Cualquier inquietud plantearla a través del blog.

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UNAM. FCPyS. Ciencias de la Comunicación
TEORÍA DEL DISCURSO I
Jaime Urbina Herrera
No. de cuenta 099536295
4 de febrero de 2006.

Trabajo Final.


La persuasión como un componente esencial de la acción de gobernar.

El presente trabajo pretende ser un escenario donde se cite el concepto de la argumentación en lo general y del ejercicio de la argumentación en la construcción de escenarios políticos o políticas públicas.
En un primer momento el autor Perelman, construye el concepto a través de categorías como el lenguaje, lógica, el convencimiento y la acción.

“En la lógica moderna, la cual tuvo su origen en una reflexión sobre el razonamiento, ya no se establece una relación entre los sistemas formales y cualquier evidencia racional. El lógico es libre de elaborar como le parezca el lenguaje artificial del sistema que está construyendo, es libre de determinar los signos y las combinaciones de signos que podrán utilizarse. A él, le corresponde decidir cuales son los axiomas, o sea, las expresiones consideradas sin prueba alguna válidas en un sistema, y decir, por último, cuales son las reglas de transformaciones que introduce y que permiten deducir, de las expresiones válidas, otras expresiones igualmente válidas en el sistema. Cuando se trata de argumentar o de influir, por medio del discurso, en la intensidad de la adhesión de un auditorio a ciertas tesis, ya no es posible ignorar por completo, al creerlas irrelevantes, las condiciones psíquicas y sociales sin las cuales la argumentación no tendría objeto ni efecto. Pues, toda argumentación pretende la adhesión de los individuos y, por tanto, supone la existencia de un contacto intelectual.
Lo más indispensable para la argumentación es, al parecer, la existencia de un lenguaje común de una técnica que permita la comunicación.
Para argumentar, es preciso, en efecto, atribuir un valor a la adhesión del interlocutor, a su consentimiento, a su concurso mental.”

“El orador admite que debe persuadir al interlocutor, pensar en los argumentos que pueden influir en él, preocuparse por él, interesarse por su estado de ánimo.
Para que se desarrolle una argumentación, es preciso, que le presten atención a aquellos a quines les está destinada.
La mayor parte de los medios de publicidad y de propaganda se esfuerzan, ante todo, por atraer el interés de un público indiferente, condición imprescindible para la aplicación de cualquier argumentación.
Una imagen inadecuada del auditorio, ya la cause de ignorancia o el concurso imprevisto de diversas circunstancias, puede tener las más lamentables consecuencias.
Cicerón demuestra que es preciso hablar de manera distinta a la especia humana “ignorante y vulgar, que prefiere siempre lo útil a lo honesto” y a “la otra, ilustrada y culta que pone la dignidad moral por encima de todo”.
Para poder influir mejor en un auditorio, se lo puede condicionar por diversos medios: música, iluminación, tono demagógico, decorado, control teatral.
En la argumentación, lo importante no está en saber lo que el mismo orador considera verdadero o convincente, sino cual es la opinión de aquellos a quienes va dirigida la argumentación.
La adaptación del discurso al auditorio, cualquiera que sea; pues, el fondo y la forma de ciertos argumentos, que son apropiados para ciertas circunstancias, pueden parecer ridículas en otras.
Para el que se preocupa por el resultado, persuadir es más que convencer, al ser la convicción sólo la primera fase que induce a la acción. En cambio, para aquel que está preocupado por el carácter racional de la adhesión, convencer es más que persuadir”.



Es innegable que en la práctica, el ejerció de “persuadir” tiene que ver con casi todas las actividades cotidianas que realiza el ser humano, sin embargo uno de los quehaceres más importantes de las sociedades modernas es el ejercicio democrático del poder, el arte de gobernarse a si mismos a través del voto, que ha sido previamente solicitado por los diversos candidatos o actores políticos y, ya, en el ejercicio del poder, en la investigación y aplicación de las diversas acciones de gobierno, mediante diversas técnicas de persuasión.


Argumentación y persuasión en la formulación de políticas


Giandomenico Majone busca demostrar que la decisión y la operación de gobierno, justamente para ser eficaces y eficientes tecnoeconómicamente, deben incorporar la capacidad de ofrecer buenas razones de sus actos de autoridad a los ciudadanos y a las organizaciones que integran el Estado; comunicar al público, con evidencias y argumentos convincentes, las razones de por qué una determinada política prefiere ciertos fines, instrumentos y regulaciones, por qué una demanda social específica ha sido incluida o excluida de la agenda de gobierno. En la propuesta, Majone, reivindica y acentúa la comunicación y persuasión como un componente esencial de la acción de gobernar, y de la actuación de la administración pública, en vez de pretender aislarse infructuosamente en sus discusiones internas y decidir entre ellos los planes y programas, deben estar dispuestos ha estar abiertos a la comunidad política y civil, a dar explicaciones, a ofrecer argumentos valorativos, a debatir y persuadir, a aprender y corregir.
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Los políticos, sean líderes autoritarios o representantes populares electos, son quienes deciden los grandes objetivos y lineamientos del gobierno que encabezan. La función administrativa, de carácter técnico y subordinado, se concentra en identificar los instrumentos y procedimientos eficaces para hacer realidad los grandes compromisos y proyectos de los políticos gobernantes.

La democracia produce gobiernos legítimos con el derecho de tomar decisiones vinculatorias para toda la comunidad política; pero no produce de suyo, gobiernos eficaces en sus decisiones, a menos que incorporen personal técnico especializado, administradores conocedores y expertos.
Tiene poco sentido ofrecer evidencias y argumentos persuasivos al grueso del público ciudadano, desinformado o poco hábil para seguir o debatir el razonamiento tecnoeconómico que motiva y sostiene las decisiones gubernamentales. La evidencia más probatoria y el argumento más convincente es que ocurran en realidad los hechos que los demandantes esperan o desaparezcan en la medida de lo posible las situaciones que los ciudadanos consideran nocivas para sus vidas.
La tesis central de Majone es que la racionalidad política es una racionalidad comunicativa, orientada simplemente al logro de metas y obtención de resultados.

La argumentación es el proceso fundamental que siguen los ciudadanos y los gobernantes para llegar a juicios morales y a la elección de políticas.

La retórica es el arte de la persuasión, el estudio de todas las formas de hacer cosas con palabras. Los atenienses solían hacer sacrificios anuales a la diosa de la persuasión (Peito) como reconocimiento del poder extraordinario del lenguaje.

Un argumento persuasivo no es una demostración lógica pero no por ello se vuelve irracional o una mera racionalización. La mayoría de los juicios de valor se forman en el intercambio persuasivo.


No hay un procedimiento único para la construcción de un argumento: los datos y las pruebas pueden seleccionarse en diversas formas de entre la información disponible y existen diversos modos para el análisis y ordenación de los valores.
La acción racional hace siempre dos cosas: elaborar un plan de acción y ponerlo en práctica.
Los líderes políticos fijan las políticas, mientras que los administradores y los expertos deben encontrar los medios apropiados para su implantación.
Si llamamos motivaciones a las consideraciones que llevan a una persona a actuar, y razones a las consideraciones que pueden usarse en la comunicación interpersonal, podríamos decir que no todas las motivaciones son necesariamente razones y no todas las razones funcionan como motivaciones.
Las decisiones deben ser legitimadas, aceptadas y puestas en práctica. Tras la elección viene el proceso de justificación, explicación y persuasión. También los gobernantes actúan a menudo impulsados por influencias externas o por la fuerza de sus convicciones personales. En tales casos se requieren argumentos posteriores a la decisión para dotarla de una base conceptual, para demostrar que encaja en el marco de la política existente, para aumentar el asentimiento, para descubrir nuevas implicaciones y para adelantarse a las críticas o contestarlas.

Finalmente, a manera de conclusiones, podemos decir que:
lo indispensable para la argumentación es, al parecer, la existencia de un lenguaje común de una técnica que permita la comunicación.

Para que se desarrolle una argumentación, es preciso, que le presten atención a aquellos a quines les está destinada.

Y que la decisión y la operación de gobierno, justamente para ser eficaces y eficientes tecnoeconómicamente, deben incorporar la capacidad de ofrecer buenas razones de sus actos de autoridad a los ciudadanos y a las organizaciones que integran el Estado.
 
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