Thursday, May 11, 2006

BITÁCORA LECTURA 7

UNAM, Facultad de Ciencias Políticas y Sociales
Teoría del discurso
Prof.: Ivan Islas Flores
Granados Flores Valentín
Castañeda Cerda Alicia Ivón

7.- Control de la lectura: Nietzsche, Friedrich Wilhelm. Escritos sobre retórica. Ed. Trotta. Madrid, 2000. págs. 18 – 54.

El paradigma retórico-lingüístico.

Anterior a la crítica del lenguaje del siglo XIX y al “giro lingüístico” del siglo XX, nace con Nietzsche el “giro retórico, el cual supone un modo particular de crítica y de filosofía que trata de reducir el pensamiento a un juego de figuras retóricas, que explican la inalcanzable realidad y el mundo de ilusiones en el que nos movemos. En otras palabras, lo que se busca con este “giro retórico”, es convertir la realidad en “figuras” mediante metáforas apropiadas. Es decir, ver la formación del lenguaje como un proceso metafórico; de las palabras como tropos; de las oraciones como figuras.

a) El lenguaje es retórica
El lenguaje y sus formas de expresión cambian de signo. Se deja a un lado la relación de la música con el lenguaje. Si se recuerda, para Nietzsche la más alta significación del lenguaje la tenía el lenguaje de los sonidos, su representación más inmediata era la música. Sin embargo, después de un tiempo sólo se le considera como un “suplemento del lenguaje” porque ahora es este último la representación de la realidad.

A través de la lectura de Gerber y Volkman, Nietzsche corrobora que el lenguaje es fundamentalmente “arte” y que antes del lenguaje como arte (retórica) no podía haber un lenguaje de la naturaleza (música), porque el lenguaje según su propia naturaleza es arte, es decir, retórica. Así pues, hay un arte del lenguaje porque, en realidad, el lenguaje es ya un arte. De esta forma, la retórica desplaza a la música como referente lingüístico privilegiado y ocupa su lugar.

b) El poder de la palabra.
El lenguaje no es una episteme, es decir, no nos dice lo que son las cosas en su esencia y verdad, por lo tanto, cualquier resultado que se extraiga del uso lingüístico es una mera opinión, ilusión, doxa, pero no conocimiento. En este sentido, para Nietzsche el lenguaje es esencialmente retórica, porque se articula sobre la doxa, y no sobre la episteme, en la medida en que todo lenguaje traspone o transfiere una explicación o impulso. Esto significa que lo importante es la persuasión, la fuerza del convencimiento, que es lo que en realidad juega un importante papel en la percepción del mundo y en la comunicación con los demás.

La retórica es persuasión y para persuadir es necesario la fuerza y el poder del lenguaje, por esta razón es que Nietzsche ve en la retórica un poder: el poder de la palabra.

c) La fuerza artística del inconsciente.
Hay una relación del inconsciente lingüístico con el instinto: de la misma manera que el instinto, el lenguaje no es resultado de una actividad consciente de la reflexión.

La retórica es vista como un medio de arte consciente en cuanto que, existe un desarrollo de los medios artísticos presentes ya en el lenguaje; y puesto que el lenguaje es arte, puede hablarse de un arte del lenguaje, pero es también un medio de arte inconsciente en cuanto que, representa el instrumento metódico para descubrir heurísticamente su uso inconsciente en el lenguaje y de este modo reconstruir el lenguaje como resultado de artes puramente retóricas.

d) Los tropos como paradigma lingüístico.
Se considera que los tropos (designaciones impropias) son los artificios más importantes de la retórica. Sin embargo, todas las palabras, son en sí y desde el principio, en cuanto a su significación, tropos. Con esto, se entiende que el lenguaje en cuanto a sistema de palabras, es un conjunto de tropos y de figuras del discurso.

El lenguaje es retórica, pues los tropos constituyen su propia esencia, ya que no se puede hablar de un lenguaje natural, referencia pura de cualquier forma de lenguaje.

La metaforización del lenguaje.

La tesis de Nietzsche de que el lenguaje es retórica y que las palabras, en última instancia, no son más que tropos, colocaba a la metáfora en una situación privilegiada para articular de una forma ordenada la crítica a la metafísica, en concreto la crítica al conocimiento y al lenguaje conceptual.

Nietzsche, trataría de demostrar, como recurso inexorable para mantener los principios de su crítica, que el concepto mismo no es más que un producto de la actividad metafórica, es decir, un producto que rechaza su origen metafórico, y que sólo así, mediante este olvido, llega a ser concepto.

a) La generalización de la metáfora:
Con ésta, se pretende reducir el pensamiento hacia un nuevo modelo de filosofía mas vivo y natural, más próximo a la vida y a los sentimientos ya que al elevar el lenguaje metafórico al rango del lenguaje filosófico parece como si se permitiese al filosofo filosofar en cierta medida desde “fuera de” la propia filosofía.

La generalización de la metáfora, en el pensamiento de Nietzsche, es algo que se va gestando ante la necesidad de salvar la indigencia de la palabra, incapaz de transmitir sentimientos profundos. El lenguaje se presenta como una amenaza, como el mayor obstáculo para que el filósofo desarrolle sus profundas intuiciones y al mismo tiempo, como el gran culpable de los distintos errores que ha cometido la razón.

Nietzsche busca la manera de legitimizar una nueva forma de expresión lingüística como condición de posibilidad de una nueva forma de pensar que haga al hombre más libre.

En el nacimiento de la tragedia se puede apreciar ya un cierto esbozo teórico sobre la metáfora, en la medida que lo propio como categoría metafísica fundamental va dejando paso a lo impropio como lo más originario y profundo.

A partir del nacimiento de la tragedia, la metáfora va ocupando un lugar central en su pensamiento y se convierte en el elemento fundamental en torno al cual se articula el giro retórico.

Nietzsche dice que no hay expresiones propias ni conocimiento propio sin metáforas.

b) La metáfora como transposición:
En Aristóteles la metáfora está referida al concepto, puesto que el concepto es lo primero en relación a la metáfora.

Según Aristóteles la metáfora consiste en trasladar una cosa, un nombre que designa a otra, una traslación de género a especie o de especie a género o de especie a especie o según la analogía.

Mientras que para Nietzsche la metáfora pertenece a un ámbito pre-lingüístico. La transposición hay que entenderla entonces, no desde una perspectiva conceptual sino vital, como operación dionisiaca, ya que lo auténticamente dionisiaco implica la transfiguración y el despojamiento de uno mismo y la pérdida de lo propio. Nietzsche piensa que este uso de la metáfora tiene un valor eminentemente epistemológico, pues permite entender el conocimiento como el resultado de una transposición metafórica a través de una serie de pasos.

c) Origen metafórico del lenguaje:
La fuerza del lenguaje, es en realidad, la que actúa y determina el carácter experimental del lenguaje y su acontecer.

Gerber describe las siguientes fases en el desarrollo del lenguaje: cosa en si-impulso nervioso-sensación-sonido-representación-raíz-palabra-concepto.

Para Gerber el lenguaje es esencialmente metafórico y su carácter originario está precisamente en su carácter figurativo que lo constituye como tal.

Podemos ver que una de las características de la metáfora es que expresa una experiencia singular completamente individualizada, esto significa que la metáfora es algo individual, sin que pueda haber otra igual, lo cual permite librarse de toda clasificación y escapar a cualquier tipo de codificación o regle semántica.

En el proceso de metaforización del lenguaje ejerce una función especial la imitación, la mimesis de los antiguos, que se produce en el contexto de la primera metáfora, es decir a la relación propia de la sensación.

La imitación por lo tanto se convierte en el mecanismo indispensable operante como base de la posibilidad de los actos de pensar y hablar.

d) Los conceptos como residuos de metáforas:
El concepto es un residuo de metáfora o resultado de una fuerza de transposición. Los conceptos vienen a ser entonces algo así como metáforas congeladas, descripciones figurativas cuya naturaleza metafórica ha sido olvidada, y al olvidar la metaforicidad en el origen de los conceptos, su sentido figurativo ha sido tomado literalmente.

La interrelación entre lo gramático, lógica y metafísica constituye uno de los mayores obstáculos para desmontar la red lingüística que asfixia la libertad del pensamiento.

e) La estructura metonímica de la filosofía:
Nietzsche piensa que los sistemas filosóficos desde Platón y Aristóteles, pasando por Kant, se fundamentan en la figura retórica de la metonimia. Considera a ésta como otro de los fenómenos que tienen mucha fuerza en el lenguaje con le cual es posible desmitificar la autoridad que se le ha atribuido siempre al lenguaje y, de modo especial, al lenguaje conceptual, y al mismo tiempo quebrar la seguridad en la que se basa la filosofía.

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